Pero en vida fue un sorete. Lo bautizaron Sadim: el rey de Midas al revés, porque lo que tocaba lo convertía en mierda. Logró, al decir del magistral Jorge Asís, lo imposible: chocar la calesita.
Pero la verdad es: se fue un sorete, que cagó la vida a mucha gente, sembró la división entre los argentinos, utilizó técnicas mafiosas, robó cientos de millones de Euros (los detalles están empezando a aflorar), y desperdició cifras millonarias del dinero de todos en actos de propaganda y clientelismo , totalmente al pedo porque perdió las elecciones y sólo su muerte, por esas costumbres ya mencionadas, paró la caída de imágen del gobierno y hasta la hizo repuntar.
Se fue un sorete. Dejó manchas. Espero que el olor pase y se pueda limpiar.
Todavía queda mucha mierda oficialista, hay que tirar la cadena y que se vayan por el inodoro...

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